PNL en los equipos de trabajo

Actualizado: 21 de jul de 2019

Cada uno de nosotros somos seres únicos e irrepetibles, percibimos el mundo que nos rodea, tanto las experiencias externas que vivimos a diario como nuestras experiencias internas a través de los 5 sentidos. Es a través de los sentidos que cada uno de nosotros va a interpretar la realidad de una manera particular y única. Es evidente entonces, que no es lo que vemos oímos o sentimos, sino lo que nuestra mente interpreta sobre esos estímulos. Esta interpretación es propia y subjetiva de cada individuo debido a que está influenciada por nuestros mapas o modelos mentales. Éstos los hemos ido formando desde antes de nacer y hasta la actualidad de acuerdo a: la familia, época de la historia y geografía en donde nos hemos criado, nuestra educación, nuestras experiencias pasadas, entre otros factores. Cabe aclarar que ellos nos condicionan en la forma de responder a las distintas situaciones que nos toca vivir. Nos comunicamos con nosotros mismos y los demás de acuerdo a estos mapas mentales y nuestra percepción de la realidad. Hoy sabemos que las personas se fijan en las palabras que coinciden con sus preferencias sensoriales y las recuerdan. Una persona que prefiere usar palabras visuales se sentirá más cómoda escuchando palabras visuales y no percibirá un mensaje sensorial o auditivo. La gente responde más rápidamente – en general de forma inconsciente- a su lenguaje preferido y con frecuencia ignora las palabras que no coinciden con su preferencia o incluso opone resistencia a ellas.

Sobre la base de las consideraciones anteriores, es posible comprender que en un grupo de trabajo nos encontramos con personas que se caracterizan por la diversidad de personalidades. Cada integrante de nuestro equipo de trabajo presenta preferencias en su forma de comunicarse, motivarse, aprender, y trabajar. Por ejemplo: algunas personas se comunican y procesan mejor la información por medio de la vista, mientras otras lo hacen por medio de los estímulos auditivos. Para algunas personas es fácil motivarse orientándose a objetivos, mientras que otras encuentran la motivación alejándose de problemas. En este mismo orden y dirección, cuando observamos el desempeño de nuestra unidad laboral percibimos que, algunos integrantes de nuestro equipo prefieren tener opciones de elección para desarrollar su trabajo, sin embargo están los que eligen seguir un procedimiento.

De acuerdo a lo antedicho, es evidente, que un buen líder es aquel que está capacitado para observar estas particularidades dentro de su equipo de trabajo y que sabe relacionarse de acuerdo a las preferencias de cada uno de sus integrantes.

Uno de los beneficios que nos brinda la PNL es la de conocer los diferentes estilos de comunicación que utilizan las personas, para que, a través de la puesta en práctica de las herramientas que nos propone este saber, podamos sintonizar con miembros de nuestro grupo de manera tal que se sientan cómodos y respetados. En este propósito vamos pudiendo generar relaciones interpersonales armónicas fomentando la coordinación, unidad y compañerismo en el equipo. Resulta oportuno aclarar que una buena comunicación es el primer paso para establecer entornos laborales de confianza que abran paso a la pro actividad y al buen logro de los objetivos propuestos por el grupo de trabajo.

A manera de resumen final, un líder que se capacita en la disciplina de PNL obtiene, entre otros resultados, maestría en:

o Mejorar la comunicación interpersonal.

o Crear entornos laborales en donde reine el respeto y la confianza.

o Alcanzar los objetivos propuestos.

o Conocer la propia forma de motivarse y saber cómo motivar a los demás.

o Formar equipos de trabajo productivos.

o Resolver conflictos creativamente.

o Operar en el mundo desde una buena autoestima.

o Mejorar su calidad de vida.

PNL en los equipos de trabajo

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